lunes, 22 de agosto de 2011

Buena suerte en el amor.

Nunca me pareció lindo, no tenía afán en conocerlo más, era eso y solo eso, nada más: El amigo/medio ex de una de mis mejores amigas.
Lo habré visto un par de veces, nunca solos, siempre con Luciana y unos cuantos amigos más. No era la gran cosa, además POR FAVOR, ERA OBVIO NO? esas miradas no mentían, eran difíciles de ocultar y rápidas de notar. Se cagaba por ella todavía (como todos los hombres que alguna vez estuvieron atrapados bajo los efectos de la atracción irresistible de Luciana).

En vacaciones de Julio, no sé como rayos empezamos a hablar por nextel todas las noches sin falta, hasta las cinco o seis de la mañana, LOCO NO?
Ahora yo misma me digo: Puta madre seis o siete horas hablando con la misma persona todas las noches, ¿cómo es que no me aburría? Bueno la verdad es que la respuesta es super fácil: Me encantaba hablar con él por una simple y hermosa razón, podía ser yo misma y me sentía bien con eso, no era necesario más.

La única que lo sabía era Karinna y por más que intentase que yo lo aceptara, negaría hasta el fin que no me gustaba y pensaba inconscientemente que si me lo repetía a mi misma muchas veces talvez me la creería. "No me gusta, no me gusta, no me gusta".
Lo que conseguí fue completamente todo lo contrario, engañé a mi mente como se me dio la gana, pero es cierto que es muy difícil engañar al corazón.
Cuando la mente dice una cosa y el corazón siente otra (y menos mal que no había intervención de otro órgano vital) se crea una confusión enorme y más aun cuando hay un tercero y peor aun si ese tercero es tu mejor amiga.

"Te quiero"
"Yo también te quiero", le respondí.
"¿Es un te quiero de amigos o un te quiero de alguien especial?", "Es solo un te quiero, no seas sapo", le dije sin pensar que no era la manera más exacta para expresar lo que quería decirle o darle a entender.
"Ah ya es SOLO UN TE QUIERO, ok".
Pensé "puta madre, la cagué".





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